Desde pequeños, nos enseñan qué es “correcto” y qué no, qué es aceptable y qué debería ocultarse. Sin darnos cuenta, crecemos con una carga de vergüenza impuesta por normas arbitrarias que nada tienen que ver con nuestra esencia. Pero, ¿hasta cuándo permitiremos que el miedo al qué dirán defina nuestras vidas? Es momento de cuestionar esos estigmas y recuperar nuestra libertad. "Se acabó sentirnos avergonzados por estar haciendo algo que no daña a nadie, por ser algo que es una condición estigmatizada de forma arbitraria por la cultura en la que hemos crecido". Esta frase, como un mantra liberador, resuena en mi interior, despertando un eco de emociones que durante mucho tiempo permanecieron silenciadas. ¿Cuántas veces hemos caminado con la cabeza gacha, ocultando nuestra esencia por miedo a la mirada ajena? ¿Cuántas veces hemos reprimido nuestras pasiones, nuestros deseos, nuestra propia naturaleza, por temor a ser juzgados? La vergüenza, esa sombra que nos persigue, nos ha...