Tradicionalmente, la inteligencia emocional ha sido asociada con habilidades cognitivas como la memoria o la resolución de problemas en la vida cotidiana. Sin embargo, se ha vinculado más fácilmente con aspectos como la empatía, la motivación y el estado de ánimo. Numerosos estudios desde el campo de la psicología han profundizado en esta inteligencia que no solo define al ser humano, sino que también condiciona su bienestar. Los estudios realizados apuntan en una dirección clara: la inteligencia emocional no solo constituye a la persona, sino que también desempeña un papel crucial en su nivel de bienestar. Pioneros en investigar directamente esta inteligencia y sus repercusiones fueron John D. Mayer y Peter Salovey. Un precedente indirecto se encuentra en Thorndike, quien en 1920 utilizó el término "inteligencia social" para describir la habilidad de comprender y motivar a otras personas. David Wechsler, en 1940, continuó este enfoque al describir la influencia de factores ...