En la filosofía zen, se sostiene que uno no puede avanzar hacia la iluminación interna si su mente y espíritu no están en armonía y ordenados. El orden no es un estado fijo, sino un proceso constante que convive con el caos y que debe ser buscado, ya que nunca se presenta de forma espontánea. Es decir, si deseamos orden en nuestras vidas, debemos esforzarnos por crearlo, ¿verdad? Lo mismo aplica a nuestro entorno doméstico y cualquier espacio vital, que de vez en cuando requieren ser organizados y limpiados. Un espacio limpio y ordenado es una metáfora perfecta para comprender el orden mental y espiritual que la filosofía zen promueve. De hecho, puede ser más que una metáfora; puede convertirse en una práctica efectiva para disipar el caos interno en nuestra vida diaria. Esta es la premisa que el monje zen Shoukei Matsumoto presenta en su libro "A Monk's Guide to a Clean House and Mind," el cual se ha convertido en un bestseller en Japón. Según este monje peculiar, el ac...